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Carta Pública: Sr. Nicolas Maduro Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Sr. Manuel Rosales Gobernador de Edo. Zulia, Sres. Alcaldes, Sr. Presidente de Fedenaga, Sr. Presidente de Confagan, Ciudadanos todos.

 

Me dirijo a ustedes por esta vía con mucha tristeza, impotencia y rabia para hacer de su conocimiento la grave situación que se vive en el Campo de nuestro Estado, hoy soy la voz de miles de campesinos pequeños, medianos y grandes productores que son diariamente azotados por el hampa organizada todos los días se escucha que les roban el ganado, les matan a los trabajadores, los extorsionan, les cobran vacunas etc. Para nadie es un secreto que esto es a viva voz en el Zulia pero nadie le pone el cascabel al gato.

 

Ustedes Sr. Presidente, Sr. Gobernador y Alcaldes que son la autoridad, tienen el deber de garantizarles la seguridad de los ciudadanos y sus bienes y más aún cuando se trata de un Sector tan importante, como es el que produce los alimentos (Productores Agropecuarios).

 

La situación es tan grave que cuando se hace la denuncia ante los cuerpos policiales, ellos manifiestan no contar con la logística necesaria para ejecutar los procedimientos ya que no cuentan con los instrumentos requeridos (Vehículos, combustibles, armamentos entre otros).

 

Está carta me motivó a escribirla ya que yo lo viví en carne propia varios robos, extorsión y abigeato cuando tuve mi unidad de producción, hoy le tocó a un gran amigo que vió perder en un día todo su esfuerzo y su sacrificio de más de cuarenta años porque el hampa se le llevó todo (Ganado, maquinarias entre otros).

 

Sr. Presidente, Gobernador y Alcaldes no esperen que la sangre llegue al río para tomar acciones recuerden, cómo nuestros hermanos Productores Colombianos se tuvieron que armar y tomar acciones por sus propias manos, la cual desató una guerra civil entre las autodefensas y el hampa, eso es lo que no queremos ya que al final los que perdemos somos los Ciudadanos honestos que somos la mayoría.

 

SIN PRODUCTORES NO HAY COMIDA.

Atentamente,
Eddy Arias