agosto 14, 2022

¡PARTE III! SIMÓN EL GRANDE, SIMÓN EL LIBERTADOR

POR: JAIRO SILVA GONZALEZ

En el articulo anterior, nos referimos al encuentro de Simón Antonio con Sebastián en la casa número 58 de Grafton Way, y la influencia ejercida por Simón Rodríguez, sobre Bolívar para su regreso al cultivo del conocimiento del siglo de las luces, también nos referimos a la vuelta de Sebastián Francisco a Venezuela a finales de 1810.

El 5 de julio de 1811, con la firma del acta de independencia, ya Bolívar y Miranda están encaminados, dirigiendo la lucha tan dura de mas de una década coronada, con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1823. Así comienza la obra de Bolívar, podemos identificar dos períodos, desde 1810-1820 y desde 1820-1830.

Algunos biógrafos del Libertador, definen a Simón Antonio como el hombre de las dificultades, nosotros le agregamos el hombre de las contradicciones. Ese Bolívar humano, tiene que ver con las contradicciones que se produjeron en su vida, en su pensamiento y en su obra, conocerla analizarla, ventearla, en nada disminuye a Simón Antonio, simplemente lo coloca en el plano humano y no en el Olimpo de los Dioses, de esas contradicciones vamos aludir hoy Primero hablaremos del Bolívar admirado por nosotros.

Simón Antonio fue un hombre de la constancia, de la perseverancia, tuvo como virtud una enorme y poderosa fuerza de voluntad, que lo hizo empinarse sobre grandes problemas y lo hizo avanzar en momentos perniciosos; en una ocasión fue derrotado en Pativilca, su ejército quedo diezmado, una parte de su ejército huyó, en ese momento a Bolívar, se le acerca uno de sus generales y le pregunta: “Libertador y ahora que hacemos”, Bolívar se levanta increíblemente de la cama y le responde: “Ahora, ahora vamos a triunfar” es decir, esa fuerza anímica enorme de voluntad, es un valor esencial para entender a ese hombre que triunfará en varios proyectos pero también, va a ser derrotado en otros.

Bolívar y Ponte fue un hombre de magnetismo personal, que irradiaba, que convencía. Fue en su momento, de todos aquellos héroes americanos mencionados anteriormente, el más culto de ellos. Entre su educación formal y su autodidactismo, Bolívar adquirió una visión de la cultura, de la política, de la diplomacia, de la historia como ningún otro. Bolívar poseía una visión de grandeza histórica que le permitió, mirar a futuro, mirar un proyecto mas allá del inmediatismo, y dentro de esa grandeza, era un hombre capaz de adaptarse y de mimetizarse ante distintos escenarios.

Bolívar era generoso, no ambicionaba el dinero, no ambicionaba acumular riquezas, ambicionaba el poder, tenia ambición de historia, de logros, mas no de enriquecimiento personal.

Uno de los episodios éticos mas importantes de Bolívar, ocurre después de la batalla de Ayacucho. Llega Bolívar a Lima, y el Congreso del Perú, además de confirmarlo como Libertador, destina dos millones de pesos oro, un millón de pesos oro, para el ejercito patriota y millón de pesos oro, para El libertador, y el discurso que pronuncia Bolívar en Lima es de una altura ética extraordinaria.

Simón Antonio estaba en el pináculo de su gloria. En 1824, Bolívar había echado el poder español en América, estaba como la gran figura, y en aquel discurso dice: “Suficiente gloria me está dando el Perú, al reconocerme como Libertador, acepto el millón de pesos oro para mi ejercito, pero declino el millón de pesos oro, porque se intenta pagarme por mi deber cumplido”

Pero también, Bolívar fue terriblemente egocéntrico, creyó ser dueño de un fatum, de un destino inmenso que se centraba solo en él, en consecuencia cometió muchos errores, para mencionar quizás el mas grave, no hay justificación alguna, a pesar de lo narrado por Eduardo Blanco, a pesar del ditirambo del Dr. Lecuna, no hay justificación para explicar la entrega de Sebastián Francisco, la noche del 31 de julio de 1812, y no hay manera porque, uno de los elementos de la capitulación de Miranda ante Domingo Monteverde fue, que la plaza militar mas importante de Venezuela, donde se habían depositado los recursos militares para la guerra, la plaza de Puerto Cabello, el cual estaba a cargo del Coronel Simón Bolívar, quien la pierde por una traición, pero la pierde sin combatir, esto sumado a los estragos del terremoto que diezmó a la población, y aunado a que la población de origen africano en barlovento se insurreccionaba contra la naciente Republica, con un ejercito indisciplinado, con deserciones, al cual no estaba acostumbrado Sebastián quien condujo las tropas francesas y las tropas en Norteamérica. Todo eso llevo a la capitulación, que no fue una decisión de Miranda solamente, pues, Miranda la consulto al Ejecutivo en Caracas y el Ejecutivo autorizo la capitulación. Acto seguido, Miranda se traslada a la Guaira para tomar una embarcación con destino a Cartagena, Sebastián Francisco cometió el gravísimo error, de amar tanto a su Venezuela, que le pidió permiso al Capitán de la embarcación fondeada en el mar Guaireño, para dormir en tierra firme; esa noche llegaron Bolívar, Miguel Peña, Soublette, enfurecidos por la capitulación, aprehenden a Miranda, lo entregan a través del Comandante Antonio de Las Casas a Monteverde. Ese hecho, es un lunar muy grande en la vida de Simón Antonio, otro gran error, fue el fusilamiento del General Piar.

No hay hesitación, Bolívar fue un hombre de grandes contradicciones, en varios aspectos, un Bolívar que por su erotomanía retrasó tres meses, la partida de la expedición de los cayos, pues, esperaba a su novia Pepita Machado, quien venia procedente de Islas Vírgenes.

Las contradicciones de Bolívar forman parte de un comportamiento ciclotímico.

En 1819, en Angostura presenta su proyecto constitucional para la Gran Colombia, en un magnifico discurso establece el zócalo de un poder democrático, con separación de poderes, alternabilidad política, ampliación de la base para la elección de cargos de representación popular, la abolición de la esclavitud, la libre expresión del pensamiento y en esa joya de discurso Bolívar, donde dijo: “Nada es mas peligroso que dejar permanecer a un solo hombre en el poder, porque este hombre se acostumbra a mandar y el pueblo a obedecer, de donde nace la usurpación y la tiranía”

En el siguiente y último artículo de:
“SIMÓN EL GRANDE, SIMÓN EL LIBERTADOR” abordaremos la quimera llamada: “La Gran Colombia y la felonía cometida contra Bolivia, Ponte Palacios y Blanco”

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