septiembre 28, 2022

SIMÓN EL GRANDE, SIMÓN EL LIBERTADOR IV PARTE

POR: JAIRO SILVA GONZALEZ

En el artículo anterior hicimos referencia de la conducta ciclotímica de Simón Antonio, que lo llevaba de la depresión a la euforia permitiéndole invocar a callíope para escribir «Mi Delirio sobre el chimborazo» donde expresó su sentimiento profundo por la libertad y divinidad, imaginando que iba tras las huellas de Condamine y de Humboldt.

En Angostura, en el año 1819, Bolívar con vehemencia pronunció su celebre discurso echando el zócalo para el proyecto constitucional para la Gran Colombia; en ese magnifico discurso expresó aquel aforismo «Nada es más peligroso que dejar a mismo hombre en el poder porque éste hombre se acostumbra a mandar y el pueblo a obedecer de donde nace la usurpación y la tiranía».

Tenemos el deber de actuar sin prevaridad, ceñirnos a la historicidad, porque desde la escuela nos señalaban con apología la imperiosa necesidad de crear la Gran Colombia, pues tenemos la obligación de decir que la Gran Colombia era un sueño irrealizable, una verdadera utopía, era imposible unir a países aunque hablando un mismo idioma y profesando la misma religión, simultáneamente eran países tan disimiles. El sueño Gran Colombiano era una quimera elocuente, era como pegar a países con empega de caujaro, no era factible unir una vasta extensión geográfica y humana. Región comprendida desde Caracas, Panamá, Nueva Granada Granada, Ecuador, La provincia de charcas. No obstante el sueño de Bolívar iba mas allá pues le escribe a Pueyderredón exigiéndole la adhesión del Rio de La Plata ( Argentina).

Fue una verdadera ilusión Pero Bolívar continúa con pertinacia y convoca al Congreso Anfictiónico al cual no va nadie.

En 1826 despiertan los movimientos para fraccionar a la Gran Colombia, este movimiento lo lidera Francisco de Paula Santandér en la Nueva Granada y en Venezuela este movimiento recibe el nombre de «La Cosiata» liderada por José Antonio Paez y el eminentisimo Dr José Maria Vargas, Ya los hechos le decían a Bolívar que Venezuela era Venezuela, que la Nueva Granada era la Nueva Granada, que Ecuador era Ecuador. Que no se podía gobernar ni a Venezuela ni a Ecuador ni a Peru desde Bogotá, por su puesto Paez y Vargas unieron a Venezuela para lograr separarla de la Gran Colombia, A los cosiateros debemos darle y ubicarlo en su justa dimension, la cosiata fue un movimiento político con sentido real, lógico y concreto de la Venezuela de entonces.

Esas dificultades y contradicciones de Bolívar lo confirman como un hombre no como una divinidad, asi debemos respetarlo, admirarlo, seamos capaces de ser herederos y tributarios de su grandeza. Debemos querer a Bolívar como lo quiso Jose Martí quien demostró su gran amor por Bolívar en su obra literaria titulada La Edad de Oro , Martí escribe lo siguiente: «Cuentan que un viajero llego a Caracas y sin sacudirse el polvo del camino, sin saber donde iba a domir y a comer, preguntó como se llega donde esta la estatua de Bolívar una vez allí el hombre lloraba y lloraba ante la estatua del libertador porque todo hijo de América, lo primero que tiene hacer es rendirle honores a Bolívar» Yo nunca habia leído expresar el amor a Bolivar llevado a tanta altura.

Ahora quiero recordar a Don Romulo Betancourt cuando los dictadores antillanos quisieron profanar nuestro territorio amado, Don Romulo dijo solemnemente aquel 26 de Noviembre de 1961 «Cuando Venezuela a necesitado líderes, no los importa, los pare» y esta patria nuestra sigue pariendo líderes para liberarla.

Para los que tienen sus afectos en el exterior recordemos a Andrés Eloy Blanco quien en su poema expresó lo siguiente «Duélete, duélete Venezuela porque tu hijo vil se eterniza adentro y el hijo bueno se muere afuera». Pero nosotros le decimos a Andrés Eloy que el hijo vil no se va a eternizar adentro, porque aquí estamos los hijos buenos dando la lucha, dando la batalla, para recuperar nuestra Democracia para allanar el camino y puedan volver los Venezolanos a su tierra amada.

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